martes, 21 de julio de 2015

El nacimiento de una leyenda



Hace ya doce años que un joven piloto español, asturiano para más señas, cambio la historia del automovilismo de este país. Aquella temporada de 2003, el jefe de la escudería Mild Seven Renault F1 team, el italiano Flavio Briatore confió en Fernando Alonso para colocarle a los mandos de uno de los monoplazas.
 
 

Aquella arriesgada apuesta, pronto comenzó a dar sus frutos. Poco se hizo esperar el primer gran resultado del español, en la segunda carrera de la temporada, el gran premio de Malasia, contra pronóstico por no ser el mejor coche, aunque tuviera buenos mimbres, consiguió la pole y en carrera consiguió su primer podio en fórmula 1 con un tercer puesto.

Todos pensaron que sería flor de un día, pero en el siguiente gran premio el de Brasil pese a una mala calificación y un increíble accidente, tras otro de Mark Webber, consiguió una nueva tercera plaza en el podio.



 
 
 
 
 
Poco tardó en mejorar sus propios registros y en la carrera de casa, el gran premio de España y tras tener una gran calificación siendo tercero, delante de una afición cada vez mas volcada con el piloto asturiano  consiguió su mejor registro hasta el momento llegando a la segunda posición y a punto estuvo de poner en jaque a un intratable Michael  Schumacher con su Ferrari.

El campeonato prosiguió para el español con unos resultados más discretos y varios abandonos hasta que llegaron al gran premio de Hungría el 24 de agosto. Un trazado el de Hungaroring, que se adaptaba a las mil maravillas al coche de Renault con muchas curvas, alguna de ellas rápidas y pocas rectas. El dominio de Fernando fue total y absoluto, consiguió la pole y dominó la carrera de principio a fin sin dar opciones a ninguno de sus rivales.


Esta se convirtió así en la primera victoria de Alonso y de un piloto español en la historia de la fórmula uno. El inició de una leyenda que aun puede agrandar si vuelve a tener un coche competitivo.

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